!El Rey está desnudo!

Rendición PSU 

Una vez al año la PSU nos muestra una cruda realidad: nuestro sistema educativo reproduce fielmente las diferencias de cuna: los resultados correlacionan cruelmente con el nivel socio-económico de los postulantes a las universidades.

Es así que la PSU es como el niño del cuento de Andersen (link a la fábula) que incapaz de mentir grita a todo el mundo lo que es evidente pero todos parecen ignorar: ¡el rey está desnudo! ¡nuestro sistema educativo reproduce y refuerza las desigualdades sociales!

Algunos datos duros:

"Mientras en la admisión 2006, el 58% de los alumnos de colegios públicos obtuvo sobre 450 puntos, en los colegios privados lo hizo el 91%. En la admisión 2008, el 57% de colegios municipales sacó sobre este puntaje; en cambio, de los pagados, el 93%." (El Mercurio, 21-Dic-2007).

"Tan evidente es todo esto que los puntajes de la PSU siguen en promedio, con fatídica regularidad, el ingreso familiar. Los alumnos de familias cuyo ingreso es menor a 280mil pesos obtienen, en promedio, 469 puntos; aquellos cuyos padres ganan entre 280 mil y 834 mil pesos alcanzan 528 puntos y así continúan ascendiendo los valores de puntuación en la PSU en paralelo con la posición de las familias en la escalera socio-económica, hasta llegar a los hogares más acomodados cuyos hijos consiguen, en promedio, 614 puntos. Evidentemente, hay algunas notables desviaciones de esta ley de las dos escalas; muy pocas, sin embargo, como para poner en ellas nuestra esperanza." (José Joaquin Brunner, 12-Ene-2007).

Las causas son diversas: junto con la brecha socio-económica están la diferencia educacional y cultural de las familias de origen (capital social)y la diferencia de inversión en educación. Mientras en un joven educado en un colegio municipal se invierte un monto no superior a los seis millones de pesos en los educados en colegios privados se invierte 20 millones de pesos o más.

Por lo anterior, el sistema educacional público debiera tener un objetivo corrector de estas diferencias si queremos realmente asegurar igualdad de oportunidades para todos los jovenes de Chile. ¡Todos son nuestros hijos! Comportemósnos como sociedad como un padre amoroso y justo, que no hace diferencias entre sus hijos y les da a todos los elementos necesarios para su desarrollo como personas.

De partida, se debiera aumentar fuertemente el monto de la subvención escolar, para que el monto invertido en los jovenes más pobres se acerque siquiera al de los jovenes más favorecidos. De esta manera podemos entregar más y mejores recursos: mejores profesores, mejor infraestructura, más y mejores elementos complementarios (alimentación, actividades extra-programáticas, salud, etc.).

También, y dado que educar a un niño vulnerable requiere más esfuerzo y dedicación, se debiera dismunuir los alumnos por curso. No es razonable tener cursos de 40 niños o más cuando se requiere una educación más personalizada para atender los multiples problemas sociales y familiares que es la mochila de un niño pobre.

Junto con lo anterior, naturalmente mejorar la institucionalidad y gestión en los colegios municipales: aseguramiento de la calidad junto con recursos y acompañamiento al colegio para alcanzarla, mayor autonomía para permitir a los municipios prescindir de los docentes que reiteradamente tienen mal desempeño docente y recursos y becas para los profesores con mejor desempeño. Las universidades también deben asumir su responsabilidad entregando una formación en pedagogía de mucho mayor calidad que la actual.

Las tareas anteriores son urgentes y me gustaría ver al gobierno y los parlamentarios apremiados por asumirlas. ¡Los niños y jovenes de Chile, nuestros hijos, no pueden ni merecen esperar!


 Dos cosas: la primera es una paradoja, justo debajo de tu comentario, sale la propaganda para dar la PSU, cuyo slogan dice aprender te hace grande.

 Y del otro lado, crédito universitario, deuda para estudiar y encima la educación impartida es de mala calidad.

 Paradojas de esta vida.

 La segunda: creo que lo que vos mencionás es de suma importancia, ya que la brecha educacional es abismante, mis hijas por convicción personal y por principios, van a colegios municipalizados, ya que yo estudié en colegios públicos en mi país.

 laro la diferencia sustancial está en que en mi país la educación es gratuita, laica y obligatoria, y de buena calidad (sin querer ofender a nadie).

 La universidad en mi país también es gratis, el ingreso es irrestricto y se regula el mercado mediante las oportunidades reales en el mercado laboral, una vez que hayas salido de la U.

 Ahora bien, lo que encuentro aberrante de este sistema educacional, es la PSU, en el fondo esta prueba no mida nada, a no ser la buena memoria del alumno, no da chance a que el alumno de su opinión, a que diga su punto de vista, a que disienta con lo que está en el papel.

 Por lo demás, este sistema educacional, nos muestra claramente que no busca que el alumnado piense, saque sus conclusiones, discuta, disienta, se equivoque, por el contrario lo que quiere es que obedezca, que no piense ni discuta nada.

 Es el preámbulo de buenos trabajadores, que solamente obedezcan, que no le discutan a la jefatura.

  Jornada escolar completa; no es lo mismo una joranda escolar completa con 40 alumnos que con 6 o 10 alumnos, como pasa en los colegios ABC1, me gustaría preguntarle al que implementó este sistema, si sus hijos lo hacen, si ellos pasan 7 horas en el colegio haciendo nada.

 Si nos fijamos, son casi las mismas horas del sistema laboral, cabe decir que si no están preparando trabajadores sumisos, que cumplan horario, que es?.

 En fin, el sistema educacional tiene que cambiar, no solo por la brecha de los extarctos sociales, sino también por la calidad, contenido y forma.


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