Después de terminado el gobierno militar, la debilidad de la memoria de los chilenos durante la transición chilena para dar al pasado su justo lugar en la construcción del futuro democrático tiene distintas causas, ya sea en el sistema político como en la actitud de los chilenos. Por una parte, los ciudadanos, asustados por experiencias traumáticas, temen los conflictos y prefieren la "democracia de los acuerdos" instalada por el sistema político. Esta política de los acuerdos lleva necesariamente al olvido, pues el recuerdo en Chile del quiebre democrático del 73 es la representación de un conflicto.
Por la otra parte, la fijación del discurso público en la gobernabilidad presente y en lo éxitos del futuro resta espacio y lenguaje al procesamiento del pasado y termina por inhibir el duelo. Entendida la gobernabilidad en Chile después de la dictadura, más como ausencia de conflictos, de no reconocerlos, que como la forma colectiva de procesarlos, El no reconocimiento de los conflictos del quiebre democrático de 1973 no contribuye a ahuyentar los fantasmas de la memoria. Pero se trata de ignorarlos ya que el recuerdo trae un conflicto incontrolable. La gente no encuentra en el ámbito político las representaciones simbólicas que pudieran servirle de espejo para dar nombre al pasado y con ello apropiarse de él. A falta de palabras y símbolos por cuenta del sistema político y de la sociedad toda para dar cuenta del pasado, ella opta por el silencio.
La memoria de la historia de la dictadura opta por apropiarse de la gente por la puerta de los miedos. Así, la ciudadanía solicita al sistema político la representación "neutralizada" de una sociedad sin pasado, en la cual, sin embargo, no puede reconocerse. La memoria colectiva de ese tiempo doloroso para muchos ciudadanos aparece en su forma más destructiva -como rencor, temor y vergüenza- y se instala en el escenario social de los años post dictadura.
Pero Chile necesita reelaborar su historia.
Un primer plano en la elaboración correcta del pasado autoritario es la justicia. Es cierto que los chilenos no nombran los derechos humanos entre los problemas prioritarios del país. Sin embargo, tienen una opinión formada acerca de la violación de los derechos humanos. Incluso durante la dictadura, según una encuesta de FLACSO de 1986, el 71% de los entrevistados cree que se trata de un problema real mientras que sólo 18% de los encuestados estima que se trata de una propaganda contra el gobierno. Entre quienes consideran que los DD.HH. son un problema real, el 59% está de acuerdo con "el castigo de todos los responsables después de un juicio justo" y el 9,5% se inclina por "el perdón de todos los responsables una vez conocida la verdad". Otra encuesta de FLACSO de 1988 (previa al plebiscito) indica que en materia de derechos humanos, un 45% de los entrevistados apoya cambios radicales, un 29% apoya reformas y un 14% es partidario de mantener la situación existente. La demanda de justicia está pues presente en la victoria electoral del plebiscito (1988) y de las primeras elecciones de 1989.
Pero la justicia es solamente un aspecto de la experiencia colectiva de la dictadura anclada en la memoria. Otro aspecto relevante es manifestar la experiencia psíquica impuesta a cada individuo. Por supuesto, las encuestas de opinión no pueden dar cuenta de estos procesos y no es fácil evaluar su significado al nivel societal (Lira y Castillo 1991). Estudios cualitativos (Tocornal y Vergara 1998) indican que el 11 de septiembre de 1973 es vivido por los chilenos como una ruptura que - tanto en la vida personal como en la del país - marcan un corte tajante entre antes y después.
La interpretación (justificatoria o acusadora) del golpe varía, pero tiende a entenderlo como una irrupción que trastoca todo. De pronto, situaciones extremas que parecían imposibles hacen parte de la normalidad de la vida cotidiana. La ruptura es vivida como "algo" indecible, finalmente inexplicable. Representa un trauma social. Dicha experiencia traumática prosigue luego bajo el régimen militar, recordado como un largo período de miedo y polarización. "Estado de sitio" y "toque de queda", allanamientos y detenciones, cortes de luz y censura informativa, condicionan los nuevos hábitos de los chilenos. Se genera una "cultura del miedo" cuyos efectos disciplinarios perduran hasta el día de hoy (Corradi et al 1992, Lechner, 1998).
El plano más relevante para este tema es el de la conciencia histórica. Prevalece una fragmentación de los recuerdos que impide a la gente reconstruir una trayectoria de cierta consistencia. Las imágenes se yuxtaponen como flashes sin generar secuencia alguna. La gente no quiere hablar del pasado, tiene ganas de olvidar, pero no puede dejar de percibir la presencia diaria de ese pasado. Reina una memoria a pesar de... Memoria no intencionada, que se filtra por los recovecos de la conciencia como un ruido molesto y permanente.
Las memorias chilenas parecen estar hechas de silencios. El silencio se ha instalado de a poco. No obedece a orden alguna, no expresa una consigna. Un silencio que no es olvido. Conoce las historias, pero las calla. Tal vez una manera de expresar lo innombrable; tal vez una estrategia de lidiar con afectos contradictorios. Un silencio que hace gesto de cortesía entre desconocidos y busca la complicidad entre amigos. Un sucedáneo de la conversación. Pero el silencio no es simple ausencia de palabras. También es activo: el silenciamiento. Es no decir lo que cada uno de los chilenos siente frente a las cosas que a ojos vista no funcionan en el Chile de hoy .Temas como la educación pública ,la salud como un derecho y todo esto englobado en la tremenda brecha entre ricos y pobres que crece más cada día en el país.
Referencias
Corradi, Juan, P.Weiss-Fagen y M.A.Garretón (comp.): Fear at the Edge, University of California Press 1992
Lechner, Norbert: Nuestros miedos, en: Perfiles Latinoamericanos, FLACSO, México, diciembre 1998
Lechner, Norbert: El malestar con la política y la reconstrucción de los mapas políticos, en Rosalía Winecur (comp.) Culturas políticas a fin de siglo; Juan Pablos Ed.-FLACSO, México 1997
Norbert Lechner y Pedro Güell♦Construccion social de las memorias en la transición chilena. Este texto es una ponencia presentada al taller del Social Science Research Council: “Memorias colectivas de la represión en el Cono Sur”, Montevideo, 15/16 de noviembre 1998.
Lira, Elisabeth y M.I.Castillo: Psicología de la amenaza y del miedo; Ed.ILAS-CESOC, Santiago 1991.
Tocornal, Ximena y M.P. Vergara: La memoria del régimen militar; Documento de Trabajo 35, Centro de Investigaciones Sociales, Universidad ARCIS, Santiago 1998


Tal como dices, hay temas aun pendientes en el ambito de las violaciones a los derechos humanos.
De hecho, practicamente todos los terroristas de extrema izquierda que causaron muertes y lesiones graves de militares y civiles en los años 80 están en libertad o amnistiados.¡ No puede ser! ¡No hay justicia!