Chile ha dado un giro hacia la
derecha política y económica.
Ahora en política en Chile todo será posible,
por ejemplo ,recuperar los tres tercios de opinión, que en el hecho desbaratará
el sistema electoral binominal, tan maquiavélicamente diseñado por los
redactores de
Enriquez Ominami ,el candidato presidencial del 20% está en el camino correcto,hay que seducir al pueblo para que despierte de esta seudodemocracia, que no ha logrado reparar el tejido social de Chile y poner en la discusión política verdadera temas de vital importancia ,como son, la educación pública, la salud y las pensiones de los sectores populares, por señalar temas urgentes.
Se necesita coraje y convencimiento para vencer los poderes fáticos del país en su misma lógica, en su mismo rayado de cancha. Estamos expectantes de los próximos 4 años y de cómo se moverán las piezas del ajedrez político chileno.




La derecha o la izquierda política gritan hoy en conjunto: Crecimiento Económico. Con eso favorecen la concentración económica.
Somos nosotros los que discutimos los problemas de hoy desde las trincheras del año 1973 para después "gozar" de los beneficios de ese crecimiento que aumenta siempre la injusticia.
No necesitamos un nuevo referente político. Necesitamos soluciones. Crecimiento económico y justicia social no van de la mano. Son procesos antagónicos; o lo uno o lo otro (por lo menos hasta ahora)
Saludos Andrés
Si seguimos echandole estupidamente la culpa de todos los males originados por la Concertación a los fantasmas del regimen militar que salvó a Chile de una dictadura marxista y que sentó las bases de su actual desarrollo y modernización, ejemplos para el mundo, vamos a seguir con la brujula perdida y equivocandonos como pais una y otra vez, para mal del país.
Creo firmemente que más que referentes necesitamos democratizar la democracia. El ejercicio de la política se ha convertido en labor de profesionales, que hace largo rato ya no representan los intereses, necesidades e inquietudes de sus votantes (hablo de la gran mayoría de chilenos que se reparten las migajas del chorreo), que decir si incluso mucha gente ni sabe cuál es el programa político de su candidato. Asistimos a una tal degradación de la democracia, ya casi no existe la ciudadanía, ha sido reemplazada por el consumidor-votante. Da pavor constatar las profundas huellas, y rasgos de continuidad, de las prácticas dictatoriales, su objetivo refundacional se ha cumplido casi a cabalidad, la sociedad chilena es el fruto de la larga noche pinochetista y el oscuro atardecer de la democracia neoliberal concertacionista.
Se ha pasado desde el mal menor al “verdadero mal”, ya que si hacemos alusión a cuestiones valoricas podemos decir que a pesar de toda la “podredumbre” concertacionista, a lo menos no tenían las manos manchadas con sangre. Qué podemos esperar de una derecha que aún reivindica el golpe de estado y las practicas de terrorismo, esta verdadera ingeniería del terror, que ha hecho fortuna bajo el alero del tata Pinochet, que incluso ha gobernado con él. Ahora son blancas palomas, demócratas, incorruptibles, eficientes, diligentes, portadoras de los valores patrios… y gestionarán el Estado como una gran empresa, management societal, podríamos llamarlo. Chile no es sólo un país del silencio, es una sociedad amnésica, donde los flujos de la memoria han sido desgarrados por los flujos del consumo, la competitividad, la precariedad absoluta, espacio del ciudadano desechable, que engulle antidepresivos y somníferos a destajo.
El profundo malestar social, descomposición del cuerpo social en muchos casos, precisa nuevas voluntades colectivas dispuestas a “retejer” los lazos que nos permitan reconstruirnos. ¿Podemos hablar de reconciliación cuando se sigue pidiendo rabiosamente castigo a los “terroristas” de extrema izquierda?, no es esquizofrenia seguir reivindicando las atrocidades de la dictadura, porque esto limpió el cuerpo social.
Complejo tema, ya que si la sociedad chilena está tan falta de “esprit de corps” es igual, y principalmente, debido a las desigualdades tan violentas. ¿Cómo los “ricos” quieren vivir tranquilos y disfrutar de sus prerrogativas si están rodeados de tanta miseria?
Democratizar la democracia, democracia social!!!
Enriquez ominami ha sido el gran y absoluto perdedor de las pasadas elecciones: no logró pasar a segunda vuelta, no logró elegir ningún parlamentario afin, el candidato por el que se decidió a votar (frei) perdió en segunda vuelta, en fin...Puros fracasos. No pasará a la historia más allá que Fra Fra y su 15%, recordado hoy más que nada por su memorable frase de los "pollitos".
Su único futuro politico seria volver a la Concertación, si es que ésta alcanza a sobrevivir, hecho de por si dudoso.
Como decia un genial chiste-publicidad en Internet,
"Discola: la bebida de fantasia y que se vende barata
Envase retornable a la Concertacion"
No necesitamos tanto nuevos referentes políticos, sino que necesitamos buenos referentes políticos . Tenemos lo mejor, por fin y tras 20 años de absurda espera, a cargo del Ejecutivo a través de la Alianza por Chile; el problema lo constituyen aquellos remanentes de grupos politicos que durante los mismos 20 años se sirvieron del Estado a su provecho y deterioraron al pais desde el punto de vista valorico, de la convivencia nacional y establecieron como modus operandi una vergonzosa ideologia de la corrupción y una ineficiencia notable a la hora de hacer las cosas en Chile. Estos remanentes estan repartidos, con igualdad de culpas, entre la Concertación residual y los amigos de MEO. Es de esperar que sigan siendo oposición durante largas decadas, por el bien de Chile.
Respecto a los tres tercios, fue ese sistema nefasto el que permitió el también nefasto gobierno de Allende, en que un 33% de chilenos pretendió imponer al restante 66% un sistema violento politico y no deseado que , logicamente, fue rechazado por esa mayoría que no lo deseaba. Hay que evitar nuevas aventuras como esa, que dañan en grado superlativo y por años la convivencia nacional. Y eso precisamente lo hace la Constitución de 1980, aprobada por un 65% de los votantes en el plebiscito de dicho año.